He venido siguiendo la carrera de Alexander Skarsgård desde hace tiempo, y ahora que por fin se estrenan aquí sus películas, no voy a verlas al cine. Vaya, hombre. Straw Dogs es la última que he visto, y la verdad es que me hacía ilusión, en parte por el reencuentro en pantalla de Alex y Billy Lush, que ya trabajaron en mi serie favorita de todos los tiempos, Generation Kill. Luego me he dado cuenta que Billy hace un papel más secundario, pero no importa.
Últimamente le estoy cogiendo el gusto a series ambientadas en el sur de Estados Unidos, donde tienen ese acento tan gracioso. Pues bien, Straw Dogs se sitúa en un pequeño pueblo sureño y se trata de un remake que Dustin Hoffman protagonizó en 1971.
Un guionista, David (James Marsden), y su mujer, Amy (Kate Bosworth) se mudan a la casa donde ella creció. A la vez que ellos dos se distancian, tienen que hacer frente a los abusos de los locales.
No he visto la original, así que no puedo comparar.
La película está bien estructurada y el ritmo es correcto. No es ninguna obra maestra, pero sí que consigue captar la atención del espectador y que éste se ponga en el lugar de la pareja. El director y guionista (Rod Lurie) utiliza también la música para relacionarla con connotaciones negativas o positivas según el personaje. Además, Lurie ha trabajado en hacer de la parte final el clímax de la película, y realmente impactar con la resolución.
Ahora bien, Kate Bosworth no es la mejor actriz del planeta y quizá el de Amy sea un papel que le queda grande. En su esfuerzo por transmitir vulnerabilidad o valentía cuando es necesario, se queda en eso, en esfuerzo. Su actuación deja mucho que desear. Por otro lado, James Marsden sí transmite y hace que nos pongamos de su lado, y en las escenas más intensas consigue salir airoso. James Woods interpreta a Tom Heddon, un borracho ex entrenador de fútbol americano, y se nota que es el actor más experimentado de todos, quizá el mejor. Por su parte, Alex Skarsgård ha trabajado en su acento, eso seguro, y se ha hecho al intrigante papel de Charlie. Lo cierto es que no es su mejor interpretación, pues ésta la podemos ver cada verano en True Blood o en Generation Kill, pero como eso de las miradas misteriosas y llevar camisetas sin mangas/camisas abiertas se le da muy bien, no se lo voy a tener en cuenta. De todas maneras, sí llega a dar un poco de mal rollo en algunas escenas desagradables.
En resumen, Straw Dogs no es la película del año, pero es una buena forma de entretenimiento para una noche a viento y frío como estas últimas. Si te atreves con un poco de juego psicológico...
SPOILER -- En mi opinión, el punto de Straw Dogs es: en un lugar donde no se cierran las puertas de casa con llave, cuando se cargan a tu mascota, ¿a quién culpas? Cuando todos te ponen buena cara a la vez que te torean, ¿en quién confías?

